junio 16, 2021

El Gobierno ofrece cuatro meses de prórroga para los ERTE que caducan el 31 de mayo

Las ayudas a empresas y trabajadores para evitar despidos por la pandemia se prolongarán hasta el próximo 30 de septiembre. El Gobierno espera que la recuperación económica las haga menos necesarias desde verano

Los esquemas de protección a empresas y trabajadores derivados de la crisis sanitaria se prolongarán hasta el próximo 30 de septiembre, cuatro meses más de su fecha de caducidad el 31 de mayo. El Gobierno ha planteado este nuevo plazo de extensión a los agentes sociales en la reunión que ha mantenido esta mañana para diseñar el nuevo esquema de ayudas, tal y como informó este diario el pasado martes. Las negociaciones se prolongarán en las próximas semanas para definir las condiciones en las que empresas y trabajadores podrán acogerse a estas ayudas, que actualmente benefician a algo más de 630.000 trabajadores cuyas empresas no pueden sostener su actividad debido a las restricciones de movilidad y horarios derivadas de la crisis sanitaria. El propósito del Gobierno es plantear una desescalada de las condiciones de las ayudas a medida que avance la recuperación económica esperada para el segundo semestre del año. Básicamente, estas ayudas consisten en exenciones a las cuotas que abonan las empresas por los trabajadores en nómina a la Seguridad Social y en el pago de hasta un 70% de la base de cotización a los trabajadores que ven su empleo suspendido.

La idea en el seno del Ejecutivo es prolongar las ayudas más allá del 30 de septiembre si es necesario con el tope del 31 de diciembre. Para ese momento debería estar pactado un esquema de relevo al actual que convierta los ERTE en mecanismos permanentes de flexibilidad para ajustes de empleo en empresas en dificultades. Aunque el Gobierno está muy satisfecho con el resultado que han tenido los ERTE a la hora de frenar una oleada de despidos que en el último año hubiera elevado la tasa de paro hasta cerca del 20%, también tiene muy presente el enorme coste económico que ha representado la medida, con cerca de 40.000 millones de euros gastados en el último año. Está todo por definir en el diseño de los nuevos ERTE, pero el Gobierno ya ha adelantado en sus propuestas enviadas a Bruselas que el nuevo mecanismo se financiará a través de un nuevo fondo finalista que se nutrirá de las aportaciones que hacen trabajadores y empresas al Servicio Estatal Público de Empleo a través de la cotización por desempleo. El Gobierno recurrirá a fondos europeos para cumplir con sus obligaciones.