septiembre 25, 2021

Junts busca el triple pacto para investir a Aragonès: Bruselas, Barcelona, Madrid

Segundo intento, segunda derrota. Un mes y medio después de las elecciones, Pere Aragonès sigue esperando el plácet de Junts para convertirse en el 132 presidente de la Generalitat; y el Govern superará los seis agónicos meses en funciones en plena crisis sanitaria, económica y social. El candidato y ERC tienen prisa por instalarse en el Palau pero el partido de Carles Puigdemont ha decidido hacer uso de sus 32 diputados para controlar los tempos. Así que Junts se reivindica y reivindica a Carles Puigdemont como líder del procés .

No hubo sprint negociador hasta la segunda votación de ayer en el pleno del Parlament, pero la tensión ha bajado muchos grados. El Consell Executiu se reunió en el Palau, esta vez sin despedida, sino con la necesidad de “aguantar un poco más”. El calendario es un misterio pero los negociadores y los amantes de las efemérides en cada partido apuntan a un acuerdo la segunda mitad de abril, entre el día de la República y Sant Jordi.

En cualquier caso se pretende evitar llegar al 26 de mayo, nuevo límite legal, sin un acuerdo. Además, Junts cuenta con un nuevo acicate. La existencia de un Govern efectivo en Catalunya en plena carrera electoral a la Comunidad de Madrid puede incomodar a Pedro Sánchez si se reclama la convocatoria de la mesa de diálogo entre gobiernos.

Para lograrlo, el tono de los discursos cambió, los reproches fueron los justos entre los socios –“la digestión del 14-F puede ser lenta pero no eterna”, espetó Sergi Sabrià a Junts–, se tendieron manos por “obligación” y se marcó territorio como nunca. Aún quedan actos por escenificar y distancia por salvar. Ayer, los consellers de ERC por un lado, los de Junts por otro en el auditorio del Parlament; aplausos republicanos para el candidato, más silencio posconvergente…

Aragonès incluyó en su alocución una cita del discurso de Carles Puigdemont en la cuestión de confianza del 2017, subrayó los aciertos del 1-O y el 3-O, también sus carencias, pasó de puntillas por los comunes y urgió un acuerdo con Junts. El compromiso es evitar elecciones y la intención de Junts mantener el pulso, mientras no se alcance un pacto global de gobierno. La única certeza, que Aragonès será president. ERC da por superado el escollo del Consell per la República y el papel protagonista que se otorga a Carles Puigdemont en Junts. Pero el conflicto da mucho más de sí que el acuerdo para reformular el organismo y dotarlo de una dirección colegiada en la que estén presentes todos los partidos y entidades independentistas. El problema se orilla, no se cierra.