Crónica: Visitantes y morelianos ya esperan al Papa Francisco en el Estadio Morelos

Monjas que cantan, mujeres que organizan rezos, niños de preescolar y primaria, jóvenes, familias, señores que leen el periódico, esperan ver al Papa Francisco en el Estadio Morelos

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com/Carlos Albarrán).- Monjas que cantan, mujeres que organizan rezos como de velorio o fiesta patronal, niños de preescolar y primaria, jóvenes con uniformes de secundarias y preparatorias católicas, familias de tres miembros, señores que leen el periódico o intentan dormir, algunos más comen y hacen fila, para el baño, para hidratarse, filas para todo, sin embargo existen dos factores en común: ver al Papa Francisco y esperar bajo un sol inclemente.

Tanto afuera como adentro, los comerciantes improvisados y los que tienen experiencia tratan de sacar partido: aguas frescas, tortas de mole, de frijol y hasta de carnitas, sándwiches, refrescos, papas fritas, por momentos el ambiente se parece al de los conciertos de rock o los eventos deportivos, pero escuchar el sonido perdido de las plegarias nos recuerda que sí, que la gente que sigue el recorrido oficial de su santidad, son los verdaderos protagonistas de esta historia.

Más aplausos acompañados de canciones de iglesia, algunos adolescentes intentan organizar la clásica cascarita pero la seguridad privada y los policías estatales lo impiden, entonces se tienen que conformar con dar la vuelta otra vez, con platicar y con comprar algo para comer aún y cuando no se tiene tanta hambre.

Además abundan los jóvenes de playera blanca con letras en color rosa y lleva la leyenda: voluntarios. Ellos son los que tienen el rostro más asoleado, los que mayormente hablan por celular.

Junto a mi están sentadas tres jóvenes, dos vienen desde el estado de Querétaro y la tercera es moreliana, las tres estudian Psicología en una reconocida universidad privada, las tres también reconocen la importancia del mensaje reformador de Jorge Mario Bergoglio, “alguien como él le hacía falta a la Iglesia Católica para salir de su letargo”, afirma con mucha seguridad, sus amigas concuerdan: “es difícil imaginar a Juan Pablo II o a Benedicto hacer algo como esto, como lo que ha señalado en sus discursos”, agrega convencida.

Se dispone a ir por más agua, el sol cede muy poco, apenas me doy cuenta de que las acompaña la madre de una de ellas: se nota fatigada. Los demás guardamos silencio, luego dice: “nada más da su discurso y nos vamos, eh?”, las chicas asienten, caigo en cuenta sobre otra consecuencia de la visita papal a esta ciudad: ahora son los jóvenes quienes piden a sus padres más tiempo para escuchar misa. Antes era al revés.